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Dilema: Escenario o Cuna

mayo 15, 2013

En este artículo se recoge un análisis del enfoque de la la solicitud ante la UNESCO para declarar Patrimonio de la Humanidad al Campo de Montiel.  Es un trabajo realizado por la Comisión de la Asociación de Amigos del Campo de Montiel encargada del seguimiento de esta solicitud, con el ánimo de aportar elementos de juicio y arrojar algo de luz hacia nuestra postura ante este proyecto.

14 – 05 – 13

LA COMISIÓN ENCARGADA DEL SEGUIMIENTO DE LA SOLICITUD A LA UNESCO, PARA QUIENES SU PRIORIDAD SEA EL CAMPO DE MONTIEL

 

            A modo de preámbulo, para evitar malos entendidos, queremos dejar claro desde el principio, que nuestro propósito siempre ha sido favorecer en lo que podamos a nuestra comarca, y de ninguna manera ser enemigos del Campo de Montiel , sambenito que sin ninguna razón se nos quiere colgar.

Recapacitemos un poco. Tanto para la Asociación Amigos del Campo de Montiel como para la Plataforma, uno de sus objetivos es que la UNESCO declare el Campo de Montiel como PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD. En esto, que es lo sustantivo, todos estamos de acuerdo, igual los miembros de la Plataforma que los socios de nuestra Asociación. Entonces, ¿dónde está el obstáculo y quién es el enemigo? El obstáculo está en los contenidos y formas que se le está dando a la redacción de la solicitud, y el enemigo quien se empeña en seguir adelante, contra viento y marea, con los tintes de que está impregnada tal redacción desde su origen. Y es que la inflexibilidad del redactor y coordinador del proyecto, está perjudicando, está siendo el obstáculo y principal enemigo, tanto del Campo de Montiel, como de su propio pueblo. De su propio pueblo es él el enemigo, porque está creando, innecesariamente, animadversión en otros pueblos de la comarca por el trato improcedente y discriminatorio que se les está dando. También del Campo de Montiel, porque ahora, que hay un buen puñado de gente valiosa dispuesta a trabajar y empeñada en que la solicitud salga adelante con bastantes garantías de éxito, viene el Sr. Parra, se adueña del proyecto, se sienta en la paparruchada de su cientificismo, y no hay quien “lo mueva ni a la de tres”. ¿No será que su principal móvil es que la UNESCO dé el espaldarazo definitivo a su hipótesis, y para ello usa y abusa de la solicitud? Si eso no fuera así ¿por qué se empeña en lucir como principal argumento su hipótesis, atrincherándola en el academicismo de catedráticos, pensando que eso va a anular el sentido común de la gente que lea el dossier? ¿No es evidente, que el mejor valedor que el Campo de Montiel puede tener ante el mundo entero y ante la UNESCO, es el propio don Miguel de Cervantes? Si nos apoyamos en él como argumento fundamental, en las cinco veces que menciona al Campo de Montiel, ni Argamasilla, ni Alcázar, ni nadie, nos podría descalificar, ni oponerse a nuestra solicitud, como ahora viene ocurriendo.

Tengamos presente que lo que estamos pidiendo es QUE EL CAMPO DE MONTIEL SEA DECLARADO POR LA UNESCO COMO PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD, pero la orientación que el Sr. Parra está dando al expediente es como si lo fundamental  en la solicitud fuera, que la UNESCO DÉ LA RAZÓN A LA HIPÓTESIS DEL SR. PARRA, frente a otras hipótesis que la UNESCO no ignora, y este empeño interesado va a ser la causa cierta del fracaso de la solicitud. El Sr. Parra seguramente piensa que su hipótesis “es el puro evangelio”, y que hay que prestarle el mismo asentimiento que a los dogmas. Pues sentimos tener que manifestar, que está en un craso error. Para mucha gente de altura y sin intereses creados, de la lectura de sus trabajos, no deduce el carácter científico que él le atribuye. A lo largo de la historia siempre ha habido polémica sobre EL LUGAR de Alonso Quijano. ¿Por qué piensa el Sr. Parra que ahora los señores de la UNESCO se van a erigir en árbitros de la contienda y le van a dar la razón a él?  ¿Creemos que los señores de la UNESCO nos van a dar la cara a nosotros, si para ello tienen que dar la espalda a otros que les puedan causar problema, por una polémica decisión? Esa sería una alta responsabilidad que la UNESCO, lógicamente van a rehusar. Si se empecina en que el dossier luzca por todas partes su hipótesis, como no tiene la unanimidad que la UNESCO exige, desgraciadamente irá “al cesto de los papeles”. ¿No cae el Sr. Parra en la cuenta de que es él, el principal enemigo que tiene el Campo de Montiel para ser declarado PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD?

A quienes durante muchos años hemos luchado en la misma besana por el bien del Campo de Montiel, nuestro más sincero reconocimiento, y la seguridad de que vamos a seguir trabajando limpiamente en el mismo empeño. El hecho de mantener posiciones discrepantes, no puede enturbiar las relaciones personales de cordialidad que siempre hemos mantenido. Y ya es hora de que identifiquemos al verdadero antagonista, y vayamos señalando y removiendo obstáculos. No se puede ir por la vida descalificando a quien no comparte nuestras opiniones.

¿Qué credibilidad merece el Sr. Parra si es capaz de manifestar, en escrito dirigido a la Dirección General de Cultura, que cuenta con el consentimiento de la práctica totalidad de alcaldes del Campo de Montiel, sabiendo que el número cierto y real está muy lejos de la verdad? ¿Acaso se piensa que se van a creer a pies juntillas todo lo que él diga sin hacer averiguaciones?

¿Cómo es posible concebir, y que así se manifieste a la Dirección General, que en los pueblos de, la llamada zona de amortiguamiento, se va a conseguir el apoyo a nuestro proyecto tal como está? Esto sólo se le ocurre al Sr. Parra,  que fue capaz de escribir que el presidente de la Asociación Amigos del Campo de Montiel no es apto para redactar una carta, por lo que él tenía que acudir en su auxilio y escribirle la carta que debía dirigir a los alcaldes, retractándose públicamente de las posiciones que siempre ha mantenido y manifestando que ahora reconoce la equivocación en la que ha estado tantos años. ¿Adónde se puede llegar con una persona que tiene tales ocurrencias? Sólo una más, por no alargarme demasiado. En el nº 245 de Balcón de Infantes (Pág. 19, nota 8), el Sr. Parra da cuenta del mosaico existente en Fuenlabrada que, como sabemos en la zona quienes siempre hemos estado interesados en el tema, D. Juan José Conde Luque puso en su finca tal mosaico cuando era dueño de ella, y que lo hizo “porque pudo y porque quiso”; fue la misma razón que dicen que tuvo el Marqués de Santa Cruz para construir su palacio en el Viso. Pero claro, presentar ese hecho diciendo que “se está pendiente de que los propietarios de la finca permitan la datación del mosaico”, y que eso quede insinuado como si pudiera ser una prueba concluyente de que Cervantes asistió a las bodas de Camacho en la finca de Fuenlabrada; ¡eso no es serio! Si la argumentación científica del trabajo del Sr. Parra es de este tenor…”apaga y vámonos”. Esto hay que tomarlo en serio y, sobre todo, huir de rabietas y descalificaciones infundadas.

También tenemos que caer en la cuenta de que no nos podemos presentar en la Zona de amortiguamiento pensando que “nos van a recibir con carambelos”; en ella hay verdaderos gigantes y bien armados, contra los que ahora, y para este hecho, no es necesario ni nos conviene trabar batalla. No entablemos una batalla, ya que ahora es completamente innecesaria y fatídica para defender los intereses del Campo de Montiel. Caigamos en la cuenta de que la táctica seguida hasta ahora es equivocada, y que continuando así, sólo se conseguirá crear resentimiento y animadversión, tanto entre los pueblos del Campo de Montiel como en otros de la llamada zona de amortiguamiento, para cosechar al final un estrepitoso fracaso.

Con la única voluntad de contribuir a que se pueda rectificar el rumbo actual, sometemos a la consideración de la Plataforma los siguientes puntos de reflexión:

  •      Sabemos que la UNESCO, para dar su consentimiento, o aprobar cualquier solicitud que reciba, la primera condición que exige es que haya unanimidad en la población afectada por tal solicitud. La orientación que hasta ahora se le ha dado a los borradores de solicitud, hace que tal unanimidad sea imposible, porque aunque el cien por cien de los ayuntamientos del Campo de Montiel, sin poner ningún reparo, firmasen dicha solicitud, y la totalidad de entidades y asociaciones de nuestra comarca, también le prestásemos nuestro consentimiento y apoyo, eso no significaría que la solicitud contaría, ante la UNESCO con esa unanimidad mencionada anteriormente. ¿Es que se está perdiendo de vista a Argamasilla?, cuando se presente nuestra solicitud, no se va a quedar de brazos cruzados. Ya vimos la campaña que los argamasilleros hicieron en la prensa, cuando se publicaron los primeros trabajos del Sr. Parra Luna. Y por lo que estamos viendo últimamente en Lanza digital y en otros medios, tenemos que deducir que siguen manteniendo su posición de abierta beligerancia contra la hipótesis del LUGAR que es lo que machacona y descaradamente se está plasmando en el dossier. No tener en cuenta esta realidad, creemos que es no pisar tierra. Como también conviene tener muy presente que, tales opositores, cuentan con grandes valedores ante las autoridades regionales, así como, que la argumentación que esgrimen, resulta apoyada por la línea que tradicionalmente viene manteniendo la Real Academia de la Lengua Española. Otro serio opositor a la hipótesis del Sr. Parra es Alcázar y que también jugará sus bazas si la solicitud se tramita tal como se nos presenta en los borradores que hasta ahora ha elaborado el Sr. Parra.

 

  •   También parece razonable pensar, que la unanimidad exigida por  la UNESCO, no se ha de extender al mundo entero; no nos deben preocupar las alegaciones de, Sanabria, Argamasilla de Calatrava, etc.  pero, para hacer imposible que en dichos lugares, pueda surgir alguien que “con ganas de gresca” quiera entablar polémica contra nuestra solicitud, y arruinarla ante la UNESCO, hemos de basar el peso de la argumentación en la voluntad de Cervantes, expresada en las famosas cinco citas, por las que deja bien claro que don Quijote andaba por el Campo de Montiel, y consecuentemente por aquí discurrirían un buen porcentaje de las aventuras de la novela, que es lo que verdaderamente le interesa al Campo de Montiel. Este inmenso tesoro que D. Miguel nos regaló, nadie, en su sano juicio, nos lo puede disputar: ni los señores de la UNESCO, ni “el tonto del pueblo” ¿Nos ocurriría igual si cargásemos las tintas, principalmente, en el descubrimiento supercientífico del Sr. Parra, como hasta ahora viene ocurriendo? Seguro que no. Argamasilla de Alba ya nos lo viene anunciando, con buenos valedores políticos y respaldados por la autoridad indiscutible de la Real Academia.

 

  •    Dediquemos un momento al descubrimiento del Sr. Parra. Desde luego que él, viene mostrando un especial empeño en repetir que su descubrimiento es rigurosamente científico, y esto le viene dando un buen rédito. Hasta cierto punto es lógico, porque la gente, en general, es crédula. No se para a examinar los argumentos que llevan a concluir que el descubrimiento de EL LUGAR es una verdad científicamente probada porque, entre otras cosas, desconoce los pasos del método científico. Simplemente piensa, que si tal afirmación la hace un equipo de catedráticos, estarán diciendo verdad. Claro, que si a esa misma gente crédula, le decimos que otros señores, sin presumir de catedráticos, leyendo pacienzudamente el trabajo y cotejándolo con el texto de la inmortal novela, han descubierto un montón de errores e inexactitudes, entonces a lo mejor empiezan a dudar sobre la rigurosidad y calidad científica del trabajo firmado por los señores catedráticos. Como estos actos de fe, son lo que más le ha valido a la hipótesis de EL LUGAR, es por lo que el Sr. Parra insiste en sellarle a su trabajo, la etiqueta de RUGURÓSAMENTE CIENTÍFICO. Por eso, revistiéndose de la autoridad que los sacerdotes tienen en las bodas, siempre que puede, enfatiza así:” Si alguien tiene que decir algo en contra, que lo diga ahora, o que calle para siempre”. Además, completa el desafío, exigiendo que la argumentación en contra, tiene que estar avalada con el mismo nivel académico. Y el reto, así planteado, resulta difícil de aceptar, porque no es fácil encontrar un grupo de catedráticos que se preste a firmar un trabajo, que después resulte cuajado de errores e inexactitudes. Claro que, aunque difícil, no es imposible, porque el “ansia viva”[1] de popularidad y fama, puede jugar malas pasadas. Tal ansia de fama, fue la principal causa de la locura de nuestro Alonso Quijano; lo que con más machaconería repitió siempre fue, su deseo de ser el más famoso caballero andante del mundo entero. Por eso no hay que descartar totalmente, que ese enfermizo deseo de ver sus nombres esculpidos en piedra, haga surgir otro grupo de catedráticos, o simples ciudadanos con sentido común que, incluso sin necesidad de ampararse en la EPISTEMOLOGIA Y TABLAS DE DOBLE ENTRADA, seleccionando otra cita del Quijote, contradictoria con las leguas de El Toboso y Almodóvar, nos demuestren que la conclusión de la actual hipótesis de EL LUGAR es incorrecta.

 

  •      Continuando con el rigor científico del trabajo del equipo multidisciplinar, podríamos llevarnos un buen chasco. Imaginemos que en tal trabajo se hubieran seguido rigurosamente los pasos del Método Científico y, por consiguiente, que sus conclusiones, se supone que deberían ser ciertas. Entonces sólo nos quedaría un paso: verificarlas. Como los catedráticos han concluido que la aldea de Alonso Quijano estaba situada unos cuantos Kms. al norte de Infantes, mandamos un equipo de arqueólogos al lugar del descubrimiento, y le damos un tiempo prudencial para que hagan las pertinentes catas; tampoco les vamos a exigir que nos descubran la picota, de la que Teresa Panza hablaba en su carta a Sancho, pero sí, que comprueben que en el sitio descubierto por el equipo del Sr. Parra, o en sus inmediaciones, existió una población, más o menos grande, en el siglo XV. Si los arqueólogos confirmasen la conclusión del “equipo multidisciplinar”… miel sobre hojuelas, pero si los arqueólogos comprobasen que en dicho sitio no existió asentamiento humano, tendríamos que pensar que no estamos ante una verdad científicamente probada, sino ante un solemne “brindis al sol”. Es más, si nos agarrásemos de un modo ridículo a la Ciencia, la conclusión lógica a deducir sería que, el Sr. Parra, científicamente, ha descubierto que la aldea de D. Quijote no tuvo existencia real. Claro que esta posición ya la defendía el prestigioso catedrático Martín de Riquer[2]. Presentarse ante la UNESCO esgrimiendo conclusiones, que se califican de científicas, pero sin verificar, no parece que sea de lo más prudente.

 

  •      Por otra parte es sorprendente concluir una localización geográfica tan exacta como nos presenta el equipo multidisciplinar, sobre todo, si tenemos en cuenta que el punto de partida para llegar a tal conclusión es una distancia tan imprecisa como las “más de treinta leguas” desde El Toboso, en las que se fundamenta la investigación del Sr. Parra. Si antes de empezar el trabajo, aislamos a los señores catedráticos, y les pedimos que de un modo independiente nos concreten cuántos Kms.  son “más de treinta leguas”, seguro que las distintas respuestas iban a ser poco coincidentes. Ante tal realidad, parece lógico pensar que si tenemos en cuenta la apreciación de un alcubillero, nos diría un número de kms.  que nos pueda llevar a que EL LUGAR de Alonso Quijano es Alcubillas, y algo parecido ocurriría si el que interpreta las “más de treinta leguas” fuese infanteño. Hasta cierto punto, tales diferencias de interpretación serían explicables, porque no estamos ante un dato que objetivamente sea preciso. Es por eso que, más de treinta leguas, no lo podemos tomar como fundamento en el que basar una investigación científica seria. Si así procedemos, estaremos construyendo una argumentación con cimientos de manteca.

 

  •      Independientemente de lo anterior, vayamos al capítulo XLIII de la primera parte. En él, doña Clara, hija del oidor, cuando le habla a Dorotea de su novio, el señorito don Luis, le dice: “Este que canta, señora mía…vivía frontero de la casa de mi padre en la corte[3]   pero a cabo de dos días que caminábamos, al entrar de una posada, en un lugar una jornada de aquí, le vi a la puerta del mesón”. De aquí se desprende claramente que de la corte, a la venta de Juan Palomeque, el oidor había tardado tres días. Pues bien, utilizando exactamente los mismos criterios que el equipo multidisciplinar del Sr. Parra, en lo que se refiere a las cuantificaciones de su sistema de “distancias tiempos”, tenemos que concluir que ni el oidor, ni el sordo, ni nadie que se desplace sobre caballos de sangre[4], podría ir de Madrid hasta casi el límite con la provincia de Jaén, que es donde el Sr. Parra sitúa la famosa venta, en tres días. Es decir, que resulta completamente imposible que la venta de Juan Palomeque esté en Venta de Cárdenas y es de aquí de donde parte el equipo multidisciplinar para hacer sus cálculos y llevarse D. Quijote a Infantes. En resumen: A) Infantes podría ser EL LUGAR si la venta de Juan Palomeque estuviera en Venta de Cárdenas. B) De lo dicho por Dª Clara se deduce que la venta Juan Palomeque no puede estar en Venta de Cárdenas. C) Luego EL LUGAR no puede estar en Infantes. Y es que los señores del equipo multidisciplinar han ignorado, no sé si voluntaria o involuntariamente, que Cervantes da en su  novela un montón de datos incongruentes y habrán hecho un trabajo muy laborioso, pero manejando como evidentes e indiscutibles, algunos datos de paja; así han obtenido una conclusión que no podemos calificar de rigurosamente científica. Es que no han tenido en cuenta que Cervantes, quiso que su novela fuera una invectiva contra los libros de caballerías, y eso le salió bordao, pero a lo de fijar distancias y tiempos no le dio ninguna importancia, como lo demostró llevándose Miguelturra a dos leguas de Ciudad Real, y se quedó “más ancho que largo”. Otra incongruencia la podemos detectar si comparamos los siguientes textos: “y comenzó a caminar por el antiguo y conocido Campo de Montiel (Cap.II 1ª P.) con lo expresado en Cap. VIII 2ª P., :“y pongan los ojos en las que están por venir, que desde agora en el camino del Toboso comienzan, como las otras comenzaron en los Campos de Montiel.”  Según los textos anteriores, parece que la aldea de Alonso Quijano, en la primera salida estaba en el Campo de Montiel, y en la 3ª salida, no estaba en el Campo de Montiel. Si hiciéramos caso al texto de la 3ª salida, y a la vez le damos la razón al Sr. Parra, en eso de que Alonso Quijano era de Infantes, nos quedaríamos sin cabecera de comarca; tendríamos que pensar en ir desmontando piedra a piedra toda la monumentalidad de Infantes y sacarlo del Campo de Montiel. Denunciar tal incongruencia no deja de ser un chiste malo, por lo que no debemos darle ninguna importancia, como han hecho los estudiosos de la obra cervantina, pese a haber detectado tropecientas mil incongruencias, porque lo importante en la novela, repetimos, es su lucha contra los libros de caballerías y no las “distancias tiempos”, ni “otras muchas zarandajas”.

 

  •      Atendiendo a las ediciones del Quijote patrocinadas por la Real Academia de la Lengua, desde los comentarios del académico don Diego Clemencín (1839), hasta la última edición, que publicó con motivo del IV Centenario (2004), en la que las notas críticas corren a cargo de D. Francisco Rico, vemos que la Real Academia de la Lengua avala la tesis de Argamasilla. Siendo esto así, como lo es[5], ¿por qué empecinarse en exhibir la hipótesis del Sr. Prarra y, con ello, arruinar nuestra solicitud ante la UNESCO?

 

  •      No se nos oculta que el giro en la orientación de los trabajos que viene realizando la Comisión Técnica tendría sus inconvenientes. El primero sería que el Sr. Parra no le prestaría la dedicación que hasta ahora. No le dedicaría el montón de horas que hasta ahora viene echando para sacar borradores “como el que lava y no remoja”. Si los borradores del dossier no los hiciera el Sr. Parra, la descarada apología de su hipótesis desaparecería de ellos; pero es precisamente eso lo que se necesita si queremos que la solicitud tenga alguna posibilidad de éxito ante la UNESCO. No se trata de pedir que el Sr. Parra abjure públicamente de su hipótesis, ni que confiese errores ante nadie; para pedirle eso, tendríamos que estar “locos de atar” o ser “más tontos que Abundio”. El Sr. Parra, y quienes en él crean, pueden continuar defendiendo su hipótesis en todos los foros que tengan por conveniente. Lo que pedimos es simplemente que, los trabajos que hasta ahora tiene publicados sobre este tema, como máximo, figuren en la larga lista de bibliografía que incorpora el dossier, pero haciendo desaparecer del mismo, esa apología tan apasionada que hasta ahora viene haciendo de su hipótesis. Sin esto la solicitud está avocada a un fracaso seguro. Creemos que lo que verdaderamente le preocupa al Sr. Parra es que la UNESCO dé el espaldarazo definitivo a su hipótesis, de ahí la tozuda insistencia en “su científico descubrimiento” en todos los borradores. Lo que nos hemos de preguntar es: ¿merece la pena respetar la aspiración del Sr. Parra, aunque ello sea a costa de perjudicar al Campo de Montiel? Por otra parte, hay que tener claro que si el proyecto fracasa, el pueblo más perjudicado sería Infantes, de donde se deduce que, Parra sitúa su propio ego por encima del bien de su pueblo y, por supuesto, por encima del bien del Campo de Montiel. Si no fuera así, poco le costaría dar un paso atrás y situarse, en el dossier, al nivel que él mismo coloca al resto de investigadores en este tema.

 

  •     A modo de sugerencia planteamos la siguiente propuesta: Teniendo en cuenta que el objetivo fundamental de este proyecto es procurar el desarrollo turístico de la comarca, hemos preguntado a expertos en márketing, qué marca resultaría más rentable para vender a los turistas nuestra riqueza, monumental, cultural, gastronómica, etc.  ¿Publicitamos nuestro “Campo de Montiel como principal escenario de las aventuras de D. Quijote” o lo publicitamos como “Campo de Montiel.-Origen del Quijote”? Los expertos no han tenido duda; se han decidido abiertamente por la primera marca. Al turista le va a entrar más por los ojos, le van a ver de entrada más fotos, a una Ruta de D. Quijote, que al Origen del Quijote.

 

  •      Queremos aclarar que nuestro propósito no es polemizar con el Sr. Parra, ni rebatir su hipótesis , porque eso sería machacar en hierro frío, sino sacar al dossier del punto muerto en el que se encuentra, y que la solicitud siga adelante con ciertas garantías de éxito. El nuevo giro que exige el proyecto, con el fin de hacerlo compatible con la llamada zona de amortiguamiento, situada al norte del Campo de Montiel, va a resultar muy difícil si el Sr. Parra no abdica de su actual protagonismo. Para ello creemos que el primer paso sería que, tanto él como quienes lo siguen incondicionalmente, lleguen a la convicción de que, nadie es insustituible, y que la Plataforma tiene muchos miembros muy cualificados y capaces de tomar el relevo.

Para justificar los errores e inexactitudes, a los que hemos hecho mención anteriormente, adjuntamos otro archivo con una intervención en un foro de Internet de ABUDISMAEL, dirigido al Sr. Fingilio el 31/12/2005.

 

La comisión de la AACM encargada del seguimiento de la solicitud a la UNESCO

 

 RE: A los defensores del lugar campomontielero..

  abudismael
31/12/2005

Sr. Fingilio:
Hay que ser más preciso. Dar los datos, no hablar con ambigüedad de algo tan delicado como es el tan costoso estudio complutense.
Yo, que tengo por antepasado al glorioso Cide Hamete Benengeli, auténtico escritor de la historia de Don Alonso Quijano el Bueno, que luego fue novelada por Don Miguel de Cervantes, cambiándole el nombre por el de el Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha, he leído el citado estudio y precisa unas cuantas correcciones que voy a apuntar sin cobrar ni un dirham marroquí, (9 centimos de Euro), por hacerlo, como tampoco cobró mi antepasado por la historia que tradujo al castellano Don Miguel de Cervantes.
Así de generosa es mi raza, al contrario que la fenicia, que no dejarían de cobrar nada que les correspondiese por derecho.
Yendo al grano, digo, que me gasté 20 Euros en el citado libro de los profesores: Parra Luna, Manuel Fernández Nieto, Santiago Petschen Verdaguer, Gonzalo Bravo Catañeda, José Antonio Garmendia Martínez, José Pedro Garrido Roig, Javier Montero San Juan, María Jesús Rios Insua y Juan Maestre Alonso.Tengo entendido que cobraron por el citado estudio, aparte de su salario, varios millones por parte de la UCM.
Me cansé de sacar errores e inesactitudes, de los que, sin cobrar como editor, voy a dar cuenta, por no cansarles, de una pequeña muestra:
-En la introducción, pag XIX, dice que la frase “y comenzó a caminar por el antiguo y conocido campo de Montiel” está en el Cap. I,1ª P pero está en el Cap. II,1ª P.
-En la introducción, pag XX, dice que la frase “y pongan los ojos en las que están por venir, que desde agora en el camino del Toboso comienzan, como las otras comenzaron en los campos de Montiel” está en el Cap. VII, 2ª P, pero está en el Cap. VIII, 2ª P.
-En la introducción, pag XXII, cita mal el nombre de Ruiz de Vargas llamándolo Ruiz Vargas.
-En la pag. 11, cita la frase “sin que nadie le viese, una mañana, antes del día (que era uno de los calurosos del mes de julio), se armó de todas sus armas, subió sobre Rocinante, puesta su mal compuesta celada, embrazó su adarga, tomó su lanza, y por la puerta falsa de un corral salió al campo y comenzó a caminar por el antiguo y conocido campo de Montiel” haciéndola todo seguido, cuando en el Quijote entre la salida al campo y comenzar a caminar por el campo de Montiel dice más cosas, Cap. II P. 2ª.
-En la pag. 13, da una cita del Persiles en el libro tercero, cap. XI, siendo en el cap. IX.
-En la pag. 19, da la cita “a obra de las tres de la tarde le descubrieron” cuando en realidad el Quijote dice “a obra de las tres del día le descubrieron” Cap. VIII, 1ª P.
-Crítica: Si se dirijen a Puerto Lápice, no tiene objeto desviarse tanto hacia el noreste para pasar por Campo de Criptana. En varias ocasiones dice que retoman el camino iniciado a Puerto Lápice: “Tornaron a su comenzado camino del Puerto Lápice”, Cap. VIII, 1ª P. O también: “Y, hablando en la pasada aventura, siguieron el camino del Puerto Lápice”, Cap. VIII, 1ª P.
-Crítica: A partir de la pag. 19 empieza a citar las páginas del libro del Quijote en las citas, cuando no todos los libros coinciden en sus páginas para las mismas citas.
-En la pag. 160 hace referencia a una cita diciendo: “una noche salieron del lugar sin que persona les viese”, cuando en realidad dice: “;una noche se salieron del lugar sin que persona los viese”, Crítica: los cambios en las frases impide la búsqueda de las citas, en ediciones digitales, para su comprobación.
En esta misma página, 160, vuelve a dar la cita: “a obra de las tres del día le descubrieron”, esta vez bien citada, pero dice que en el capítulo VII, sin decir de qué parte, siendo el VIII de la 1ª P.
-También en esta misma página, 160, hace referencias a otros capítulos sin decir de qué parte del Quijote son, en lo referente a Sierra Morena.
-En esta misma página, 160, hace referencia a la misma cita, equivocada en cuanto al capítulo, el VII en lugar del VIII de la 1ª P., cuando dice la frase “y pongan los ojos en las que están por venir, que desde agora en el camino del Toboso comienzan, como las otras comenzaron en los campos de Montiel”.
-También en la página 160 da la cita: “No está a más de dos jornadas de aquí”;, (Cap. XXXVII), no dice tampoco que es en la 1ª P, pero la cita correcta es “No está más de dos jornadas de aquí”.
-En el gráfico 17, denominado Ruta hipotética de la segunda salida de don Quijote y Sancho, no contempla el paso por Campo de Criptana, (aventura de los molinos).
Y digo yo: ¡para ese viaje no necesitaban tantas alforjas, ni tantos proferores para hacer un estudio tan lleno de errores y fallos, facilmente detectables!. Y luego critican al pobre Don Miguel, de no corregir su obra y llamar a la mujer de Sancho de distintas formas: Mari Gutiérrez, Juana y Teresa Panza, etc. ¡En su tiempo no existía el word, ni tantos medios de edición como ahora!.
Que Alá- Dios os guarde, Salam alicum. Felices Pascuas y Año Nuevo, Abu

 

 


[1] Expresión que acompañada de los gestos de nuestro entrañable José Mota, resulta muy convincente.

[2] Nº 49, que con el título “Aproximación al Quijote”, publicó la colección de LIBROS RTV en 1970.

[3] Léase Madrid.

[4] Otra cosa sería si se desplazasen sobre caballos de un ferrari monoplaza.

[5] Frase muy repetida por D. Miguel en su novela.

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